Los primeros pronósticos confirman que este año el riesgo es mayor que el habitual. Y las aguas del Caribe tienen mucho que ver.
La Universidad Estatal de Colorado (CSU) acaba de publicar su primer informe sobre la temporada ciclónica en el Atlántico para 2025, y las cifras preocupan. Se espera la formación de 17 tormentas con nombre, de las cuales 9 serían huracanes y al menos 4 alcanzarían categoría mayor (3 o superior).
Estas cifras superan los promedios de los últimos 30 años, que se sitúan en 14 tormentas, 7 huracanes y 3 intensos. En años recientes como 2017, 2020 y 2024, temporadas similares dejaron decenas de muertos y daños multimillonarios en varios estados del sur de Estados Unidos, con impacto también en el Caribe.
Aguas más calientes, más peligro
Uno de los factores clave para esta previsión es el calor extremo en el océano Atlántico, especialmente en el Caribe y el Golfo de México. Aunque este calor ha bajado ligeramente en los últimos días, la temperatura media sigue muy por encima del promedio histórico, lo que aumenta las probabilidades de tormentas más fuertes.
Además, aún se desconoce si habrá El Niño o La Niña en el Pacífico. Si se mantiene una condición neutral, como indican los modelos actuales, no habría un freno natural para la formación de ciclones en el Atlántico.
Posibles trayectorias y zonas vulnerables
Con las condiciones actuales, las tormentas podrían avanzar más hacia el oeste, acercándose al sur de Florida, el Caribe insular y zonas densamente pobladas del sudeste estadounidense.
Los meteorólogos recuerdan que una sola tormenta poderosa basta para causar graves consecuencias, incluso en temporadas catalogadas como “moderadas”. Por eso insisten en que la población empiece ya sus preparativos, desde revisar techos hasta tener linternas, agua y documentos en regla.
Recortes presupuestarios amenazan la vigilancia
El pronóstico llega en un momento en que el Servicio Meteorológico Nacional de Estados Unidos (NOAA) enfrenta recortes presupuestarios, lo que ha afectado personal y operaciones. Varios expertos advierten que podrían reducirse las capacidades de monitoreo y alertas tempranas, algo crucial en una temporada que promete ser intensa.
La temporada de huracanes empieza oficialmente el 1 de junio, pero algunos sistemas tropicales suelen formarse incluso antes. Por eso, abril y mayo son clave para la prevención, especialmente en zonas costeras y de baja altitud.