Decenas de familias viven en vagones de tren en Cuba

Hace casi dos décadas, que decenas de familias cubanas, de la provincia central de Ciego de Ávila, se asentaron en las orillas de la línea del ferrocarril, en la entrada o salida (en dependencia de la dirección en que se mueva) del municipio de Morón, en una veintena de vagones de tren abandonados.

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Allí, por problemas de acceso de viviendas, se asentaron decenas de personas, que más de 15 años después, no han visto solución a ese problema. Allí adaptaron los vagones a sus necesidades, tomaron corriente ilegal, instalaron baños en condiciones deplorables y se multiplicaron como familias. Así que ahora la situación vulnerable se extiende a más personas.

Al sitio en Morón, le llamas “las casillas” y la situación se avista desde cualquier tren que entre a la ciudad, ya sea desde Santa Clara o desde Camagüey, es lo primero que ves o lo último. Cada artefacto de metal que entra a la terminal moronera reciente las paredes de esos vagones que casi cumplen 20 años a la intemperie con personas dentro.

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Cubanos viven hace años en vagones de tren

Un reporte esta semana del diario local, Invasor, habla de casi el 13% del fondo habitacional de Ciego de Ávila, está calificado de “mal estado” y las casas inventadas hace décadas en esos vagones, forman parte de la misma estadística. Lo que se avizora es que muchos terminen sus vidas en ese estado, porque la situación de la vivienda es caótica en todo el país.

Muchas de estas personas llegaron a Ciego desde el oriente del país, de Guantánamo, hace décadas, como es el caso de una de las entrevistadas, Felipa Tavera, conocida como “La China”. Sin vivienda se fue recolocando en Fallas, luego en Morón, en varios vagones que se iban rompiendo y hasta uno de sus nietos se cayó por el piso de madera que estaba podrido.

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Aquí también se me empezó a desbaratar el piso, pero yo fui al Gobierno y logré que me dieran con qué rellenar y echar cemento, porque mi niño no se me podía volver a caer por un hueco”, contó.

La situación es deprimente para muchos y el panorama futuro no es alentador. Año tras año prometen planes que no se cumplen y las decenas de familias cubanas que viven en vagones en Ciego de Ávila siguen allí. Los subsidios se entregan, pero pocos se ejecutan, por falta de dinero, de materiales o constructores.

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