Cubanos que emigran a Rusia enfrentan deportaciones masivas y alertan que ya no es un buen refugio a pesar del libre visado a cubanos. El caso de Yoel Gallart, un cubanos detenido en marzo pasado, así lo confirma.
La ruta migratoria de La Habana a Moscú, antes atractiva para muchos cubanos por la facilidad del libre visado entre Cuba y Rusia, se ha tornado cada vez más incierta. Las recientes oleadas de deportaciones de cubanos en Rusia revelan un panorama sombrío para quienes buscan un futuro mejor fuera de la isla.
Uno de esos casos es el de Yoel Gallart Villalobos, un cubano de 45 años, detenido desde el pasado 12 de marzo en un centro de deportación en Gulkévichi, en la región rusa de Krasnodar, próxima a la anexionada Crimea.
Tras seis años viviendo en Sochi, donde nacieron sus tres hijos, fue entregado a la policía por su propia suegra, en un acto que marca el giro represivo de las autoridades rusas hacia los inmigrantes ilegales.
«Váyanse a otro país, que aquí están deteniendo inmigrantes«, advirtió Gallart desde el centro de detención, en declaraciones exclusivas a CiberCuba.
Su testimonio refleja no solo la desesperanza, sino también la falta de protección legal que enfrentan los cubanos en Rusia.
A pesar de haber trabajado como carpintero y único sustento económico de su familia política, Gallart nunca logró regularizar su estatus en Rusia.
Rusia ya no es una buena opción para emigrar a pesar del libre visado a cubanos
Sus hijos, de dos, cuatro y cinco años, están al cuidado de su abuela materna. Su madre, ex pareja de Gallart, enfrenta problemas de alcoholismo, lo que ha dejado a los menores en una situación vulnerable.
«Solo quiero estar con mis hijos, en Cuba o en Rusia, pero con ellos”, insistió.
El cubano, natural de Matanzas, denunció además la ausencia de asistencia consular cubana y la falta de un abogado de oficio que defienda sus derechos.
Como él, otros ocho cubanos se encuentran en el mismo centro de deportación, atrapados en un limbo legal, sin documentos y sin garantías mínimas.
Rusia, que durante años fue vista como un destino de oportunidades para los migrantes cubanos, ahora se ha convertido en un entorno hostil, donde la posibilidad de regularizar la situación migratoria se ha vuelto prácticamente nula.
En muchos casos, las autoridades ofrecen como única salida enrolarse en el frente de guerra en Ucrania, una opción que Gallart asegura no le han ofrecido, aunque conoce a otros que sí la han recibido.
La historia de Gallart es un llamado de alerta para quienes todavía contemplan emigrar a Rusia: la facilidad de entrada ya no garantiza seguridad ni futuro.
“Rusia ya no es una opción”, concluyó, mientras espera una decisión que podría separarlo definitivamente de sus hijos.