Reparto atrasado de productos por la libreta afecta a miles de familias cubanas. Actualización del MINCIN.
En varios puntos del país, los consumidores siguen esperando alimentos básicos que debieron recibirse hace meses. Las autoridades atribuyen la demora a problemas logísticos.
A inicios de abril, muchos hogares siguen sin recibir productos correspondientes a enero y febrero. El Ministerio de Comercio Interior informó que los retrasos se deben a limitaciones operativas en la distribución, sin ofrecer una fecha concreta para la regularización.
En Camagüey, los municipios de Céspedes, Guáimaro, Sibanicú, Florida y Vertientes acumulan el mayor atraso. Unas sesenta bodegas aún no han recibido el arroz correspondiente. No obstante, según Jorge Luis Calvaire, director de Ventas de Mercancía del Grupo Empresarial de Comercio, existen inventarios y se prevé completar las entregas “en los próximos días”.
El aceite comenzó a distribuirse en algunas zonas de la capital provincial como Previsora, Puerto Príncipe, Vista Hermosa, Mella, Modelo-Imán y Juruquey-Bella Vista. Cada persona recibe solo 250 mililitros. La sal de enero y febrero ya se entregó, y la cuota de marzo está en curso en municipios como Esmeralda.
En Sierra de Cubitas ya se reparten las 50 onzas de chícharos por persona correspondientes a cinco meses. Guáimaro y Santa Cruz del Sur ya habían recibido el producto de enero y febrero. La distribución de compotas para niños también avanza parcialmente en algunos territorios.
En Las Tunas también persisten los atrasos
Al cierre de marzo, varias bodegas tuneras todavía completaban la entrega de arroz pendiente desde febrero. Cada consumidor recibe cuatro libras, mientras que niños menores de 14 años y adultos mayores reciben un kilogramo. El azúcar y el aceite de marzo también comenzaron a distribuirse.
En municipios como Manatí, Puerto Padre, Jesús Menéndez, Majibacoa, Las Tunas, Jobabo, Colombia y Amancio se ha avanzado con algunos productos, pero aún hay demoras, sobre todo con el azúcar.
Molestias y desconfianza en la población
Muchos ciudadanos critican que la distribución de la canasta familiar normada no solo llega tarde, sino que los productos tienen cada vez menor calidad y cantidad. El arroz, por ejemplo, suele llegar con impurezas. La falta de información clara sobre las fechas exactas de entrega genera más frustración.
En redes sociales y comunidades, las quejas aumentan. La escasez de alimentos en las bodegas se suma a una inflación galopante que vuelve inaccesibles muchos productos del mercado liberado. Las autoridades insisten en que trabajan para estabilizar el sistema, pero en los barrios la espera se hace cada vez más larga.
la incertidumbre no parece acabar