Las últimas medidas adoptadas por el gobierno cubano respecto al pasaporte nacional siguen generando dudas entre los cubanos residentes en el exterior, que se verían imposibilitados de viajar a Cuba si no cumplen con los nuevos requisitos. Aclaramos al respecto.
Durante años fue relativamente fácil regresar a la isla, o visitar a los familiares y amigos que residen allí. Sin embargo, tal y como anunciaron oportunamente las autoridades cubanas desde este mes de abril todo cambió.
En efecto, desde el pasado martes 1 de abril, miles de cubanos residentes en el exterior enfrentan un nuevo obstáculo para entrar a su país de origen. Las aerolíneas ya no permiten abordar vuelos a Cuba a quienes no cumplan con los requisitos exigidos por el gobierno cubano, lo que ha provocado confusión, molestia y apuros de última hora.
El gobierno cubano eliminó la prórroga excepcional que había autorizado desde 2020 para facilitar el regreso de sus ciudadanos durante la pandemia. Esa medida permitía entrar a la isla con un pasaporte caducado, pero dejó de estar vigente el 31 de marzo de 2025, según confirmó el Ministerio de Relaciones Exteriores.
La funcionaria Ana Teresita González Fraga, directora general de Asuntos Consulares y Atención a Cubanos Residentes en el Exterior, declaró que la decisión se debe a la “normalización del tráfico aéreo y el funcionamiento consular”.
No todos los pasaportes se benefician con la nueva validez
Aunque desde julio de 2023 se extiende la vigencia de los pasaportes cubanos a diez años y se eliminan las prórrogas bienales, esta disposición solo se aplica a los pasaportes emitidos después de esa fecha. Los anteriores siguen sujetos a renovación obligatoria.
Esto ha generado gran malestar entre cubanos emigrados que ya habían celebrado la reforma migratoria. Muchos se quejan de que las sedes consulares no dan abasto, los tiempos de espera son largos y el precio del documento sigue siendo excesivo: 180 euros o dólares para mayores de 16 años, y 140 para menores.
El pasaporte cubano: un documento obligatorio y discriminatorio
Pese a tener ciudadanía extranjera, todos los cubanos están obligados a usar el pasaporte cubano para entrar a la isla. El gobierno no reconoce otro documento de viaje para ellos, lo que representa una práctica discriminatoria hacia los emigrados, a quienes además se les niega el derecho al voto y se les impide regresar si resultan “incómodos” para el régimen.
En los últimos años, el éxodo de cubanos ha alcanzado cifras históricas. Más de un millón de personas han salido de la isla desde 2020, una décima parte de la población. Esta presión migratoria ha dejado en evidencia los vacíos legales, las restricciones y el trato desigual hacia los propios nacionales.
Quejas por demoras y costos del pasaporte
Las autoridades cubanas aseguran que sus consulados están preparados para atender la demanda de renovaciones con “celeridad”, pero las quejas no cesan. Muchos emigrados denuncian demoras de meses, falta de citas y trabas para pagar desde ciertos países.
El documento cubano se encuentra entre los más caros del mundo y con menor valor práctico. No da acceso libre a casi ningún país sin visado, y aun así su renovación sigue siendo una obligación ineludible para poder pisar tierra cubana.