JPMorgan eleva al 60 % la probabilidad de una recesión en Estados Unidos por los aranceles de Trump. Señala que la economía se contraerá este año y que el desempleo podría superar el 5 %.
JPMorgan Chase, el banco más grande de Estados Unidos, elevó al 60 % la posibilidad de que el país entre en recesión en los próximos meses. El informe fue presentado este viernes y atribuye el riesgo a la nueva ola de aranceles impuestos por el presidente Donald Trump.
Según el análisis, el producto interno bruto (PIB) real del país caería un 0,3 % este año, frente a la previsión anterior del 1,3 % de crecimiento. Se trataría de una recesión técnica con dos trimestres consecutivos de contracción.
Subida del desempleo y caída del consumo
El economista jefe del banco, Michael Feroli, advirtió que el paro subiría hasta el 5,3 % hacia finales de 2025. Señaló además que la presión inflacionaria se mantendrá alta, pero sin el respaldo de ingresos suficientes, ya que el crecimiento salarial se ha desacelerado.
«En un contexto de mayor incertidumbre, los consumidores podrían mostrarse reacios a gastar o a utilizar sus ahorros», explicó el experto.
Inflación sin crecimiento: un escenario peligroso
La entidad también alertó sobre un escenario de estanflación, donde se combina un estancamiento económico con inflación elevada. Este fenómeno complica las decisiones de la Reserva Federal, que busca al mismo tiempo controlar los precios y mantener el empleo.
Feroli indicó que, si bien podrían aplicarse recortes en las tasas de interés a partir de junio, estas medidas no bastarían para revertir el impacto negativo de los aranceles.
Una advertencia clara desde Wall Street
JPMorgan es el primer gran actor de Wall Street que considera la recesión como escenario principal. Otras firmas, como Barclays y Citi, también han rebajado sus previsiones, pero aún no se atreven a darla por segura.
Los expertos coinciden en que los nuevos impuestos a las importaciones, sumados a las represalias comerciales de China y otros países, podrían frenar el consumo, encarecer productos clave y golpear a sectores enteros como el tecnológico, la moda y el agrícola.
La guerra arancelaria de Trump, lejos de fortalecer la economía nacional, podría terminar debilitando su base más sensible: el bolsillo del consumidor estadounidense.