La nueva política arancelaria de Trump desata incertidumbre económica y se espera que encarezca aún más la vida en Estados Unidos. Muchos de sus votantes esperaban todo lo contrario, y aseguraban que bajaría la inflación en el país.
Desde su residencia en Florida, el presidente Donald Trump pidió a los ciudadanos “resistir” las consecuencias inmediatas de su guerra comercial. “Vamos a ganar. Aguantad, porque no va a ser fácil”, escribió en Truth Social. “Esto es una revolución económica. Recuperaremos empleos y negocios como nunca antes”.
Trump defendió la imposición de aranceles recíprocos a casi todo el mundo como un paso para “nivelar el campo de juego” y proteger la industria nacional. Pero incluso sus propios asesores admiten que habrá un impacto en los bolsillos. “Durante años, otras naciones se enriquecieron a costa nuestra. Eso se acabó”, afirmó.
El “Día de la Liberación” y la independencia económica
El pasado 2 de abril, Trump firmó la orden ejecutiva que impone un arancel base del 10% a todas las importaciones, además de gravámenes más altos a países como China (34%), India (26%), Japón (24%) y la Unión Europea (20%). Declaró ese día como el “Día de la Liberación Económica” de Estados Unidos.
China respondió con la misma moneda, anunciando un arancel del 34% a todos los productos estadounidenses a partir del 10 de abril. La Unión Europea y otros socios comerciales advirtieron sobre represalias similares.
El impacto directo: inflación y menor poder adquisitivo
Según elEconomista.es, varios expertos coinciden en que esta guerra comercial será “tremendamente inflacionaria”. El economista Javier Santacruz calcula que el IPC podría subir hasta 1,5 puntos antes de fin de año. Otros informes apuntan a un posible impacto en el crecimiento del PIB entre 0,3 y 0,6 puntos.
Un análisis de The Budget Lab de la Universidad de Yale estima que estos aranceles costarán a cada hogar estadounidense promedio unos 2.100 dólares adicionales al año. En el caso de las familias con menores ingresos, el aumento en el gasto podría superar los 980 dólares.
Además, según el Peterson Institute, solo los aranceles aplicados a China ya elevan el gasto en más de 1.200 dólares anuales por hogar.
Mayor presión sobre los productos locales
La medida también podría disparar los precios de productos fabricados en Estados Unidos. Si las importaciones se encarecen, la demanda se volcará hacia la producción nacional. Pero si la industria local no puede responder con rapidez, los precios subirán por la presión sobre la oferta y el aumento del costo de insumos.
La inflación, que ya muestra señales de repunte, podría alcanzar el 4% para el cuarto trimestre del año, según S&P Global. Esto afectaría de forma más grave a quienes destinan una mayor parte de sus ingresos al consumo básico.
Un plan arriesgado con efectos inciertos
Aunque la administración defiende que los aranceles financiarán recortes de impuestos o inversiones en infraestructura, los efectos a corto plazo podrían ser negativos. S&P advierte que, de mantenerse las represalias extranjeras y no reciclarse adecuadamente los ingresos arancelarios, el país se expone a una posible recesión.
Por ahora, los expertos subrayan que el costo de esta guerra comercial caerá sobre el consumidor, mientras la incertidumbre frena la inversión y encarece la vida diaria.