Se trataba de una ayuda vital para muchísimas familias de cubanos recién llegados a los Estados Unidos. Sin embargo, no son pocos los ciudadanos cubanoamericanos que lo ven bien, pues según ellos las food stamps se pagan con sus impuestos.
El gobierno de Estados Unidos suspenderá el acceso al programa de asistencia alimentaria SNAP para los cubanos con parole humanitario. La medida entra en vigor el 24 de abril y también afectará a miles de haitianos.
Fin del beneficio aprobado bajo Biden
El Departamento de Agricultura notificó este jueves que todos los beneficiarios del parole humanitario perderán acceso a las tarjetas EBT que les permitían comprar alimentos en supermercados y comercios autorizados.
La asistencia formaba parte del SNAP, más conocido como “food stamps”, stampillas, bonos o cupones de comida. La misma, estaba disponible solo para los cubanos y haitianos dentro de este programa. Ni nicaragüenses ni venezolanos, aunque también fueron admitidos bajo parole, calificaban para recibir los cupones.
La eliminación del beneficio ocurre como consecuencia directa de la cancelación del parole humanitario anunciada por la administración Trump. El gobierno fijó el 24 de abril como fecha límite para abandonar el país o enfrentar una deportación acelerada.
Una comunidad partida entre la solidaridad y el rechazo
La decisión ha provocado rechazo en organizaciones de ayuda a migrantes, que denuncian el riesgo de inseguridad alimentaria para quienes aún no han logrado estabilizarse en el país. Pero no todos los cubanos han reaccionado con empatía.
Muchos cubanoamericanos que ya tienen ciudadanía o residencia han respaldado la medida, argumentando que “sus impuestos no deben usarse para mantener a parásitos” o “cargas públicas”. Alegan que el SNAP representa un gasto que pagan ellos, y no están dispuestos a financiarlo.
Este tipo de discurso, cada vez más frecuente en redes sociales, demuestra cómo una parte de la comunidad cubana ha perdido memoria histórica y empatía hacia los recién llegados. Olvidan que hace años ellos también necesitaron ayuda para empezar.
Solo quedan protegidos quienes iniciaron ajustes migratorios
El gobierno aclaró que la suspensión de las food stamps no afectará a quienes hayan iniciado un proceso de ajuste migratorio. Es decir, personas con solicitudes de asilo, visas por violencia o tráfico humano, TPS u otras categorías elegibles.
Tampoco se verán perjudicados quienes hayan entrado por otras vías, como la aplicación CBP One, o quienes ya hayan logrado regularizar su estatus mediante la Ley de Ajuste Cubano.
El programa SNAP, sin embargo, dejará de estar disponible para unos 321.000 cubanos y haitianos que ingresaron bajo parole. Aunque no todos solicitaron la ayuda, se estima que al menos 25.000 familias cubanas podrían quedarse sin acceso a alimentos en plena crisis migratoria.
Demandas en curso buscan revertir la decisión
Dos demandas federales aún pendientes intentan detener la revocación del parole humanitario. Activistas y abogados esperan una respuesta judicial la próxima semana, que podría frenar temporalmente la decisión del gobierno.
Mientras tanto, muchos migrantes viven con la incertidumbre de no saber si podrán seguir alimentando a sus hijos una vez que la tarjeta EBT quede inactiva.
El parole humanitario exigía la figura de un patrocinador precisamente para evitar que los recién llegados fueran una “carga pública”. Pero los recortes impuestos por Trump ignoran incluso esa condición inicial. La comunidad cubana, lejos de unirse ante la adversidad, parece más dividida que nunca.
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